14/11/09
Historia del mundo y reflexiones de un sábado por la noche
Dejando de lado todo tipo de reclamo progresista – revolucionario (porque me proclamo cerdo capitalista) me preocupa mucho vivir en una sociedad en la que continuamente te fomentan ser una suerte de producto descartable en donde no hay lugar para el que viene con un mínimo error de fábrica:
1. Tus ojos tienen que ser celestes y tu cuerpo, el de un patovica.
2. Tenés que estar bronceado porque “¡no va estar blanco bolú!”.
3. Tenés que codearte con la gente importante porque sino “no existís”.
4. Tenés que tener el auto último modelo, la casa grande y la mujer hueca y trola (pero como se apellida “Iraola” te da la chapa para pertenecer).
5. Si los dígitos de tu edad superan los treinta y largos ya estás para el retiro (hay alguien más joven y más atractivo listo para serrucharte el piso y quedarse con tu trabajo).
Podría seguir enumerando, pero creo que se entendió la idea. En definitiva, si hay algo más tirano que la moda es el deseo desmedido de la gente de exhibirse cual pavo real y de hacer esa división arbitraria entre dos polos: lo que va y lo que está out.
Algunos filósofos se rompen la cabeza tratando de comprender la historia de la humanidad: ¿era el hombre bueno por naturaleza y después se corrompió o hay una tendencia hacia el mal y el desorden inscripta en él? Verán, no seré Levi Strauss (ni Kevingston, ni Kosiuko para el caso) pero tengo mi propia teoría. Seguro que los primeros tipos eran re buena onda. Bah, la realidad eran buena onda porque no les alcanzaba el cerebro para otra cosa que no fuera rascarse la cabeza, gruñir y comerle los piojos al amigo que se sentaba al lado. Las mujeres andaban por ahí, dando vuelta con los pechos al aire, pero como eran todas peludas (!) no había ningún problema. ¿Quién se iba a andar peleando para ver si se tiraba a un mono bajito, encorvado y sin dientes? Nadie, era más divertido pegarse con unos garrotes o salir a achurar a algún animalito.
Hasta ahí estaba todo bien, pero todo se arruinó cuando el primer homínido con un poco más de cerebro que los otros propuso un sistema de beneficios para los hombres más productivos:
a. Los hombres más fuertes iban ser cazadores e iban tener las mujeres con menos pelos en la espalda.
b. Los hombres más altos iban a recolectar frutos e iban a tener las mujeres con un poco más de pelos y más arruinadas.
c. Los hombres bajitos, feos y debiluchos iban a ser agricultores e iban a hacer de mujeres para el resto de los hombres cuando no alcanzaban las otras (o sea, iban a tener que vivir agachándose).
En otras palabras, todo se arruinó cuando el tipo más fachero de la tribu – probablemente el padre de una nueva raza: los políticos – propuso un sistema altamente injusto. Ahora, las mujeres no se quejaron porque obviamente, preferían comerse un tipo musculoso y con la pi…digo, con brazos más grandes antes que tocar a un feúcho. Los altos se coparon porque dijeron “por lo menos no me toca lo peor, de última me pongo a levantar piedras, me vuelvo musculoso y entro al clan que se lleva las mejores minusas” (vendrían a ser como la versión antigua de un wannabe). Por último, los bajitos y feos nada pudieron hacer para resistir semejante atropello porque se les venían al humo los cazadores, los altos y las mujeres (¡rajemos negro!) y porque tal vez a alguno le atraía el prospecto de agacharse (pero no por el tema de la agricultura si entienden lo que digo).
Conclusión 1: todo se arruinó cuando un nabo impuso moda y el resto lo siguió en búsqueda de mejor nivel social y mujeres más fáciles. Así empezó una larga historia de injusticias que acompañó el desarrollo de la humanidad hasta nuestros días.
El tema del estatus francamente nunca lo voy a entender. No entiendo que le ve de atractivo una mujer a un tipo grasa, con dos neuronas (una para caminar y otra para respirar) y cuyo único mérito es tener plata. Bueno, sí entiendo, todas tienen su precio. La única diferencia es que algunas salen un poco más caro que otras. Unas te piden literalmente que les des muchos billetes; otras te exigen esclavitud y sumisión escondidas bajo una palabra engañosa: “compromiso”; otras te presionan para que cambies y para que te conviertas en lo que ellas esperan que seas. ¿Cuál es el problema de dejar que la gente sea como quiere? Ellas piden, ellos acceden con tal de sumar puntos para más tarde (y no hablo de puntos de la tarjeta discoplús). Si querés comer nenas tenés que exhibirte, pavonearte, cacarear y “ser re piola”.
Tampoco entiendo el tema del lobby. O sea, podés ser un tipo brillante pero si no tenés conexiones o no hacés buenas relaciones públicas no vas a ningún lado. Sólo llega el que hace bombo y sabe como promocionarse. Una vez más, el hombre es prisionero del mundo fashion en donde carisma y glamour ganan más que un buen currículum. Podés patalear y hacer un berrinche, pero no te queda otra opción más que entrar en el juego. Subir en la escalera social es una competencia de la que quieras o no formás parte. No hacerlo equivale al suicidio mediático, al ostracismo y a muchas noches sólo.
Conclusión 2: el sistema injusto es excluyente. Estás adentro o afuera, no hay término medio. No podés ser “un poco fashion” o ser cool sólo de viernes a domingos. Es una carrera de todos los días, y el que no compite queda afuera: es el paria, el freak. Y la gente prefiere no codearse con esos por temor a las represalias de la opinión pública y que les reste puntos en su fenomenal vida social. Por lo tanto básicamente el hombre debe debatirse entre cumplir con los mandatos sociales y expectativas o buscar su propio camino.
Que la vida sea el camino que cada uno elije y no algo que otros tratan de imponer desde afuera.
¡Hacele caso a tu sed!…pero a la verdadera y no a esa que te hacen creer que tenés.
P.D: ¡cuidado con los publicistas que son todos unos vende humo!
24/10/08
Abajo con Hollywood
Espero que el título no se preste a la confusión. Si hay una persona en este mundo en contra de las películas flasheras de cine de autor, soy yo. Me parece que son incomprensibles y no digo esto porque me falten neuronas, sino porque la mitad fue hecha bajo los efectos de alguna aspirineta mágica. No dejan de ser largometrajes experimentales que abundan en el sinsentido y que se prestan para que dos o tres excéntricos vanguardistas de gustos exquisitos (léase afrancesados con apetito por comestibles cuestionables) se manden un alto chamuyo interpretando la “riqueza simbólica en la obra”.
El fondo de la cuestión es que banco a muerte el modelo industrial de representación y a todas esas mega-producciones norteamericanas que queman y queman billetes para conseguir que alguno de esos actores/muñecos de torta, que calientan tanto a las mujeres, ponga la cara para su proyecto. Es más, me animo a decir que no hay nada mejor que una película pochoclera un viernes o sábado a la noche, cuando todos tus planes nocturnos cayeron por tierra después de que el grupete de amigos te abandonó con el clásico: “mi novia no me deja, le prometí que hoy salíamos”. ¿Qué carajo? ¿Tu novia no te deja? Eso
a-El alma gemela:
Para empezar es importante aclarar para el que no lo entendió que somos personas, con nuestras falencias y defectos y no piezas de rompecabezas que encajan a la perfección y que tienen una sola combinación posible. No es que sea un apocalíptico que no cree en el amor ni mucho menos, solo soy realista. Pienso que hay infinitas posibilidades ahí afuera. En definitiva cada relación interpersonal es una experiencia de vida única. Va a haber algunas más profundas con un conocimiento mayor del otro y un vínculo afectivo más fuerte que va a llevar a que los opuestos se complementen mejor (sonó re matemático eso). Pero el resto…es incierto. El amor es único y verdadero en tanto uno elige de una multitud de individuos a quién corresponder. Qué fácil sería querer a “la otra mitad” sabiendo que es lo único que nos completa. Sería imposible dudar una vez que reconocemos en el otro a “esa persona especial e irrepetible sin la cual nuestra vida sería miserable”.
Y acá va un comentario perturbador para los que creen en la versión que vende el cine: ¿y si nunca encontrás a la otra mitad? El mundo es un lugar grande, así que en una de esas tu amor verdadero es un árabe que se llama Alí y que vende camellos en la otra punta del globo. Y no me digas que “el poder del amor hace milagros”… ¡porque manzana que lo puede todo!
Resumiendo, las mitades de cítricos-la media naranja, el medio limón, etc., etc.- son una gran mentira inventada por los solteros para fantasear un rato y no morirse de miedo frente a la no tan probable pero si posible realidad de no poder sentar cabeza. Siguiendo con la metáfora de la fruta, lo único que existe es un terrible licuado/tutti fruti. Todo puede ir con todo. Algunas combinaciones van a terminar siendo más amargas y otras más fáciles de digerir. Eso quiere decir (para las mujeres) que mientras no te toque un tipo medio frutillita al que le guste la banana va a andar todo bien.
b-El amor a primera vista
Otra de las grandes mentiras del cine, y el cliché más usado después de “¡todo lo que viviste fue un sueño/premonición! ¡Tenés una segunda oportunidad y está en tu poder salvar a la persona que amás!” (Joder, si la vida fuera así no habría nunca un verdadero aprendizaje. Saber vivir con los errores cometidos es el punto claro para una mejor comprensión de las relaciones interpersonales).
¿Cómo podes enamorarte solo de lo que ves afuera? Debe ser la manera más superficial y arbitraria de querer a otro. Creo que es algo que pasa más por el capricho de las hormonas que por la posibilidad de que haya un verdadero vínculo afectivo. Es más un chispazo que otra cosa. Y los chispazos son inevitables, siempre van a existir. Son parte de nuestra naturaleza: encontramos a alguien atractivo…y no hay ninguna explicación (bueno, si la hay pero sería medio verde hablar del tema). Pero el que ya está entrenado en los asuntos del corazón sabe que no alcanzan para armar un fuego. Son intrascendentes y fugaces: al día siguiente ya ni te acordás de la mina que no te paraba de mirar en el colectivo.
Tal vez la fachada de la casa tiene una decoración muy llamativa, ¿pero qué pasa cuando empezás a rascar un poco la pared y se cae todo el revoque? En una de esas conociste a alguien que pensaste que era el amor de tu vida y termino siendo algo más desagradable que pisar mierda descalzo. Y ni hablar de las terribles consecuencias de “enamorarte” de una mujer muy suave a los ojos que pasa por la calle pero que después puede llegar a llamarse Raúl y venir con una caja de herramientas de otro tipo.
Conclusión, el “amor a primera vista” es una completa fabricación de aquellos que no saben diferenciar entre el latido del corazón y el latido de…bueno…otro asunto. Y si es un problema que consigue confundir a los mejores…no me quiero imaginar lo que pasa con el pobre tipo que necesita anteojos.
c- Las relaciones perfectas y los finales felices:
La problemática que plantea este punto deriva un poco de los dos anteriores y debe ser la columna vertebral en la construcción de los amores ficticios de las películas. Todos nos acordamos de esas parejitas que se ven tan bien en cámara y que son tan tal para cual que ya la armonía puede resultar un poco empalagosa.
Cada relación amorosa es una experiencia única. En cambio en el cine parece estar todo estandarizado. Responde demasiado al sistema de estereotipos. Basta con mirar los primeros dos minutos para darte una idea de cómo termina la historia. Para dar un ejemplo un tanto obvio: si compiten por la misma mujer Leonardo Di Caprio y un tipo con un ojo de vidrio y pata de palo…yo no apostaría por el segundo.
El esquema, cambiando dos o tres detallitos, siempre es igual:
1-Chico quiere a chica-la consigue con esas frases chamuyeras poco espontáneas (porque son tan buenas que denotan horas de preparación, ni al tipo con más levante se le ocurrirían en el momento).
2-Se caga la relación (porque el tipo era un traga sables impotente e insensible que no entendía las necesidades que ella tenía, lo que la llevó dejar de estar enamorada o a irse con otro…al que usa de goma de auxilio por un rato).
3-No se ven por un tiempo de penas y angustias en donde todo parece gris (hasta el clima se confabula para hacer sentir a los personajes bien sorete).
4-Se reencuentran (y la tensión sexual puede ser cortada con un cuchillo).
5-Se quieren de nuevo y vuelven a tener un proyecto común.
Esa es la basura que se repite una y otra vez. Y tiene un efecto sumamente negativo, porque más de un bolas tristes después se cree que va a poder recuperar a su minita y que va a salir todo bien…y en la vida real a veces te toca perder. Terminan aprendiendo a las tundas que a veces toca escuchar un “te quiero como si fueras mi hermano” (golpe bajo si los hay).
Parte de los verdaderos “finales felices” es aceptar que a veces hay que cerrar un capítulo del libro, quedarse con lo bueno y seguir adelante (y no esa mentira de “¡bueno, el protagonista perdió algo que quería, pero gracias a la lección ahora triunfa porque puede comprender que era lo verdaderamente importante en su vida!”). El mundo real es cruel, y a veces en la vida te toca hacerte moco contra la pared (aunque lo único que termines aprendiendo es la poca resistencia de la flema contra el concreto).
Los relatos “hollywoodenses” olvidan demasiado seguido que amar duele. A lo sumo nos muestran a la chica pensativa, mirando a la lluvia caer y salpicar levemente el vidrio. (Pero como está medio en bolas, en bombachita y tapada apenas con un sweater rosa de cuello tortuga enseguida se nos olvida el motivo por el que hacía pucherito). Además, la tristeza le dura solo una secuencia, porque sabes que al final de la película se va a reencontrar con su alma gemela y van a ser la pareja perfecta. (A menos que estés viendo el dramón del siglo en donde al noviecito con el que se peleó le pronostican una enfermedad terminal y le cortan los miembros en un intento de salvarlo…con lo cual el reencuentro con abrazo va a ser complicadísimo. Y como el cine demanda hombres y mujeres perfectos el tipo no tiene chance de concretar la relación).
Que vuelva el buen romanticismo. El de antes, el original. El de los encuentros pero también el de los corazones rotos. No la versión melosa que nos venden en donde todo sale de acuerdo al plan. Esa en donde uno de los protagonistas con bastante cara de goma dice “Fuiste tu, has sido siempre tú” y la otra ni le contesta porque ya esta demasiado ocupada tirándose a sus brazos y olvidando al pobre prometido cuyo único defecto era ser medio aparatoso y tener una sonrisa colgate insoportable. Es un recurso usado hasta en las mejores películas y sino piensen en de Notebook (Noah, yo también quería que vos ganaras pero lo re cagaste a Lon. Sos un rompe códigos serrucha pisos… ¿pero hoy en día quién no lo es?...sí, aparentemente es absolutamente compatible que te gusten las mujeres y esa película al mismo tiempo).
Amar y haber perdido es mejor que no haber amado…si te la bancás.
4/10/08
El complicado mundo de las relaciones interpersonales
Una pregunta que siempre sale durante esas largas charlas prebolicheras, en donde más de uno anda un poco entonado, es si la amistad entre hombres y mujeres existe. Tema complicado por donde se lo vea y que es causa de las más acaloradas discusiones. No se olviden que estamos hablando de dos sexos con necesidades muy diferentes y que hablan en frecuencias por momentos incompatibles. Además que la gente se ofende y después las chicas te dicen “ah, entonces si no somos amigos… ¿te la pasas mirándome las gomas?”. ¡No es así loco! ¡Nada que ver! (y si fuera cierto niéguenlo igual).
A mi manera de ver el asunto, lo que se dice amistad amistad entre ambos sexos, es casi un imposible. Con ellas podes llevarte bien, tener buena onda, ser compañero y no tenerles ganas…pero hay un montón de factores que juegan de por medio que hacen que sea imposible que la relación sea un flujo constante. Mis amigos van a ser siempre mis amigos. A lo sumo perderé contacto y no tendré más una relación. Una amiga puede pasar a ser una ex amiga, o algo más. Siempre va a existir la posibilidad de cambio porque por más amigo que seas, ellas no dejan de ser mujeres y nosotros no dejamos de ser hombres (y tómense esto en el sentido que quieran). Es muy factible que a mitad de camino se confundan los tantos o que alguno quiera asumir un compromiso más profundo (y ahí es cuando vienen las lágrimas de cocodrilo, los “¿entonces no me querés?” y todas esas situaciones incómodas que uno preferiría poder evitar).
Una relación en donde tenés que estar cuidando los límites y manteniéndolos claros para evitar problemas no se si califica 100% como amistad (tal vez si un 80). Yo con mis amigotes me puedo relajar y actuar libremente sabiendo que nunca va a haber actividad del cinturón para abajo (a menos que fuera una loca que por las noches se transforma y pasa a llamarse Carla).
Con una mujer es complicadísimo, porque se pone a llorar por algo y la ves medio débil, vulnerable y sola…y te sale el guardabosques de adentro que quiere cuidarla, tratarla bien y cagar a piñas al troglodita carilindo del novio que le dijo que estaba medio gorda. Los impulsos siempre existen. La cabeza te va a decir “hasta acá llegamos” y la naturaleza te va a decir “solo unas yardas más negro” (y esto no lo digo yo, lo dicen años de evolución).
Y si el raciocinio tiene que estar aplacando los instintos básicos, no se si estamos frente a una amistad propiamente dicha. (Con los amigos no tenés que estar cuidándote o haciendo un esfuerzo mental para no pasarte de la raya…dejando de lado todo doble sentido).
Además hay cosas de las que hablo con mis amigos que por una cuestión de respeto y caballerosidad ni se me ocurre mencionar delante de una dama (y por favor, no me pidan ejemplos…podría ser algo sumamente desagradable).
Lo que me lleva a decir que si hay una bóveda para guardar todos los comentarios verdes estamos frente a un nuevo obstáculo: ¿no se supone que con un amigo no hay reservas o filtros y que te podes expresar con total libertad? (Obviamente que esto es un tanto relativo. Prueben decirle a un amigo que le tienen ganas a su hermana a ver que pasa)
Y no sean mentirosos. Los celos siempre aparecen. ¿O me van a decir que cuando van a un boliche con una amiga y hay un vago que le está chequeando las amígdalas con la lengua no se te mueve ni un pelo? Eso no se lo aguanta ni Rambo.
No digo que no exista. Conozco algunos casos donde se da. Supongo que en general lo que pasa es que funciona a modo de regla geométrica: de a segmentos. Por un tiempo sos amigo, por otro te peleas. Por un tiempo sos amigo, por otro sentís algo más…y así vas construyendo de ladrillo en ladrillo la complicada relación (cruzando los dedos continuamente para que no se caiga toda la construcción por haber encontrado elementos demasiado incompatibles). Vamos a poder querernos y andar por muchos caminos juntos…pero… ¿“amigos”? ¿No será pedir demasiado?
Conclusión: lo más posible es que en la relación se experimente un flujo constante entre amor y odio similar a lo que sería una montaña rusa emocional. Tengan siempre la bolsa a mano por si se marean y necesitan aire.
Y si no están muy de acuerdo con todo lo que dije piensen en esto:
1-¿alguna vez se preguntaron qué pasaría si su amiga fuera su novia o se imaginaron que le partían la boca? Si les pasó por lo menos una vez, entonces dense cuenta que algo raro hay en todo el asunto…porque con mis amigos barbudos no me hago eso tipo de planteos.
2-todas las veces que les hicieron una confesión de amor acompañada de un “¿no te habías dado cuenta?” (Producto de su cara de estar calculando E=mc2 o de la salivación que sale de su boca al pensar en la infinidad de nuevas posibilidades)
Por último, y solo a manera de ilustrar lo dicho imagínense la relación como si fuera un Mc Donald’s (mujeres, no me tilden de insensible): pueden conformarse con el combo simple, pero en una de esas, si tienen una moneda de más terminan agrandando el combo por 50 centavos.
12/9/08
Guía del macho para losers
Hoy tuve mi primer gran planteo como estudiante de comunicación social. Me acordé de una frase que leí en algún apunte: "gana la batalla de la legitimidad quien comunique mejor la representación". Bajándolo a nuestra realidad sería: "el que comunica mejor, gana más". En estos momentos te estarás imaginando que hago referencia a alguna batalla apocalíptica entre el bien y el mal. Pero te aseguro que te equivocás. De lo que te quiero hablar es de algo mucho más importante e interesante. Mujeres.
Sí, mujeres. Un tema que por suerte nunca se pone viejo. ¿Quién gana más? ¿El carilindo manicero o el que sabe como hablar mejor y comunicar con claridad lo que quiere? El asunto es el siguiente: ¿existe un modelo ideal que te permita ganarte a todas las minitas habidas y por haber? No...y sin embargo...sí. Hagamos un paréntesis, esto es pura teoría. Recordá que el mundo está lleno de cobardes como nosotros, ratas de laboratorio que permanecen detrás del escritorio filosofando y experimentando mediante ensayo-error, mientras la otra gente (soldados, investigadores de campo) salen en primera línea poniéndole el pecho a las balas para conseguir la tan preciada data, la info. En otras palabras, espero que el paradigma que estoy formulando sea aplicado por un cazador nato y que se vea beneficiado por estos descubrimientos.
El tema es así: ¿todos queremos minas no? Y en general estamos acostumbrados a escuchar un "sí" o un "no" (lamentablemente con mayor frecuencia escuchamos el segundo monosílabo). Nos cuesta un montón la idea de que a las mujeres hay que trabajarlas y ganárselas con el sudor de la frente. Ni el más pito duro sabe que hacer con la línea de las mujeres tan conocida "ay, no sé".
Regla número 1: ni las mujeres saben bien lo que quieren, por lo tanto hay que ir piloteando el jet para llegar a destino pero siempre teniendo una idea de a que aeropuerto se quiere llegar...sino va a estar complicado y lo más probable es que terminemos estrellados por el camino.
Regla número 2: el único momento en que tenes que dudar y vacilar es en la milésima de segundo antes de escuchar la respuesta al clásico "¿querés salir conmigo?"/"che, ¿querés hacer algo?". Cada uno tiene sus técnicas para encarar. Por lo que no me voy a detener a explicar como se hace. Que un macho alfa te explique bien como clavarle los dientes a la presa. Pero básicamente no es mucho más complicado que crecer un par de bolas y arremeter con confianza y sin dudas (una mujer no va a ver muy bien a un tipo que mientras le habla transpira, tiembla y se desmaya...esta clase de tipo solo gana en las películas y creeme, no existe tal cosa como Hollywood. Supongo que la clave esta en encontrar el equilibrio en ir de frente sin ser demasiado seco o agresivo-un "vos, yo, nena salgamos"...no funciona, y por si no te avisaron es muy de mastica goma).
Regla número 3: dejate llevar, que fluya, no la fuerces maestro!!
Ahora llegamos a lo que nos interesa: ¡el sistema de conseguir enamorar a la chica elegida en 3 simples citas! Y si, no te jodo. ¡¡Esto no es una oferta de sprayyette!! Pero si querés donar algo para la causa esta todo más que bien.
Vamos a cubrir en tres pasos simples como robarle un beso a una dama.
Primera cita: te dijo que sí. Y por esa misma razón tenés que tirarla tranca. Ya el peor momento lo pasaste. Si dijo que sí es porque le interesas (o porque tenes un mega bulto). Lo más probable es que meticulosamente te esté analizando y esté un poco a la defensiva. No te voy a decir que la desprecies, porque después de tanto esfuerzo para conseguir la cita sería bien de boludo. Pero tampoco te copes tratando de llenar cada silencio con una conversación. Deja que hable más ella. Interesante en su historia, hace preguntas concisas (y nada de preguntar cosas muy puntuales de la familia-a ver si todavía tocas un tema delicado y rompe en llanto). No hables demasiado, pero de tener la oportunidad contale alguna historia personal (no grasa como esas de "yo tenia un perrito que se llamaba Dylan..."). Y tampoco te agrandes, humildad....pero mucho amor propio. Sos un león papi, sos el rey de la jungla, y el antílope salio a pasear (y es un antílope medio trolo porque quiere que se le tiren arriba).
No hagas ningún chiste, porque si te sale mal quedás como un pelotudo que se ríe solo. Limitate a hacer comentarios sagaces y ocurrentes que demuestren tu chispa pero sin revelar que sos un goma que no parás de reírte de los chistes verdes que te cuentan tus amigotes.
Tené bien en claro a dónde queres ir: nada de eso de "vemos que onda". Eso no funciona, perdés tiempo y además seguro que terminas en un restaurante que ella eligió y terminás garpando el triple.
No la toques mucho, no seas "un caballero"-la nena puede correr la silla sola y pagar todo a medias. Todavía no es tu novia, si ya de entrada haces todo eso vas a ser un dominado. Mostrale que sos un caballo salvaje, indomable.
No le cuentes la historia de tu vida. Es larga, aburrida y es mejor dejarla para más adelante.
Evita cines o lugares multitudinarios como boliches. La primera es un uno contra uno, una batalla para ver quién la tiene más dura (si no sos vos...¡Houston, tenemos un problema!). Buscá los momentos para hablar tranquilo.
Cuando termine la noche no le tires la boca, ni la abraces. Un beso normal (del tipo que le das a tu vieja...a menos que te llames Edipo), un saludo y un "buenas noches" está más que bien. Dejala deseando más. Bien misterioso, mostrá que sos interesante, y que traes algo nuevo a la mesa.
Segunda cita: ya vio de lo que se trataba la primera y quiso volver a verte. O está segura de que quiere seguir viéndote o tiene la duda y esta dándote una última chance antes de patearte. Tranquilo no desesperes. Tratá de no repetir el mismo plan que el de la vez pasada. Programá otra salida. Mostrale lo multifacético que sos. Adaptate como un camaleón a las nuevas situaciones. A las nenas les encanta un hombre que siempre esta dominando el juego.
Jugala bien, desenvolvete mejor. Aprovecha un poco el contacto físico (un hombro con hombro es lo ideal, pero nada de agarrarte de la manito, eso lo hacen los maricones!). Mostrate un poco más interesado que la vez pasada. Ya pudiste ver la onda de la mina así que ya sabes que esperar y como va a reaccionar frente a tus comentarios. ¡Maximiza tu ventaja! ¡Es tu chance! ¡¡¡Bonus multiplayer x 1000!!! Hacela sentir segura y protegida...eso suma muchos puntos. Otra vez despedite como si fuera cualquier día, cualquier mina, y cualquier lugar. "Estamos saliendo", esa es la frase para tener en cuenta. Es un "no te comí la boca", pero estoy en eso tontitaaaaa.
Nuevamente evita cines, boliches y fiestas con amigos y otras gentes (a ver si todavía un amigo rompe códigos te afana la yegua).
Tercera cita: la mejor nene, ya llegaste! Ahora sí, llevala a al cine o a un boliche: ¡un clásico! En el cine va a estar esperando una movida y en el boliche entre danza y danza, franela y franela le podes comer la boca tranquilo. Si no tenes algo mas tranca, salida normal, sin ninguna de esas pelotudeces románticas y te despedís con un beso en los labios (nada de lengua desubicado, que el viejo te esta mirando desde atrás de la ventana).
¡Listo! ¡Ya es tuya Juan, reclamala Juan! ¡¡Ya conoce tu mundo y quiere ser parte de el, la historia recién comienza!!
Warning: no me hago responsable de posibles fracasos y desencuentros. Las mujeres son un bicho raro.
¿Ojalá fuera tan fácil no?