Espero que el título no se preste a la confusión. Si hay una persona en este mundo en contra de las películas flasheras de cine de autor, soy yo. Me parece que son incomprensibles y no digo esto porque me falten neuronas, sino porque la mitad fue hecha bajo los efectos de alguna aspirineta mágica. No dejan de ser largometrajes experimentales que abundan en el sinsentido y que se prestan para que dos o tres excéntricos vanguardistas de gustos exquisitos (léase afrancesados con apetito por comestibles cuestionables) se manden un alto chamuyo interpretando la “riqueza simbólica en la obra”.
El fondo de la cuestión es que banco a muerte el modelo industrial de representación y a todas esas mega-producciones norteamericanas que queman y queman billetes para conseguir que alguno de esos actores/muñecos de torta, que calientan tanto a las mujeres, ponga la cara para su proyecto. Es más, me animo a decir que no hay nada mejor que una película pochoclera un viernes o sábado a la noche, cuando todos tus planes nocturnos cayeron por tierra después de que el grupete de amigos te abandonó con el clásico: “mi novia no me deja, le prometí que hoy salíamos”. ¿Qué carajo? ¿Tu novia no te deja? Eso
a-El alma gemela:
Para empezar es importante aclarar para el que no lo entendió que somos personas, con nuestras falencias y defectos y no piezas de rompecabezas que encajan a la perfección y que tienen una sola combinación posible. No es que sea un apocalíptico que no cree en el amor ni mucho menos, solo soy realista. Pienso que hay infinitas posibilidades ahí afuera. En definitiva cada relación interpersonal es una experiencia de vida única. Va a haber algunas más profundas con un conocimiento mayor del otro y un vínculo afectivo más fuerte que va a llevar a que los opuestos se complementen mejor (sonó re matemático eso). Pero el resto…es incierto. El amor es único y verdadero en tanto uno elige de una multitud de individuos a quién corresponder. Qué fácil sería querer a “la otra mitad” sabiendo que es lo único que nos completa. Sería imposible dudar una vez que reconocemos en el otro a “esa persona especial e irrepetible sin la cual nuestra vida sería miserable”.
Y acá va un comentario perturbador para los que creen en la versión que vende el cine: ¿y si nunca encontrás a la otra mitad? El mundo es un lugar grande, así que en una de esas tu amor verdadero es un árabe que se llama Alí y que vende camellos en la otra punta del globo. Y no me digas que “el poder del amor hace milagros”… ¡porque manzana que lo puede todo!
Resumiendo, las mitades de cítricos-la media naranja, el medio limón, etc., etc.- son una gran mentira inventada por los solteros para fantasear un rato y no morirse de miedo frente a la no tan probable pero si posible realidad de no poder sentar cabeza. Siguiendo con la metáfora de la fruta, lo único que existe es un terrible licuado/tutti fruti. Todo puede ir con todo. Algunas combinaciones van a terminar siendo más amargas y otras más fáciles de digerir. Eso quiere decir (para las mujeres) que mientras no te toque un tipo medio frutillita al que le guste la banana va a andar todo bien.
b-El amor a primera vista
Otra de las grandes mentiras del cine, y el cliché más usado después de “¡todo lo que viviste fue un sueño/premonición! ¡Tenés una segunda oportunidad y está en tu poder salvar a la persona que amás!” (Joder, si la vida fuera así no habría nunca un verdadero aprendizaje. Saber vivir con los errores cometidos es el punto claro para una mejor comprensión de las relaciones interpersonales).
¿Cómo podes enamorarte solo de lo que ves afuera? Debe ser la manera más superficial y arbitraria de querer a otro. Creo que es algo que pasa más por el capricho de las hormonas que por la posibilidad de que haya un verdadero vínculo afectivo. Es más un chispazo que otra cosa. Y los chispazos son inevitables, siempre van a existir. Son parte de nuestra naturaleza: encontramos a alguien atractivo…y no hay ninguna explicación (bueno, si la hay pero sería medio verde hablar del tema). Pero el que ya está entrenado en los asuntos del corazón sabe que no alcanzan para armar un fuego. Son intrascendentes y fugaces: al día siguiente ya ni te acordás de la mina que no te paraba de mirar en el colectivo.
Tal vez la fachada de la casa tiene una decoración muy llamativa, ¿pero qué pasa cuando empezás a rascar un poco la pared y se cae todo el revoque? En una de esas conociste a alguien que pensaste que era el amor de tu vida y termino siendo algo más desagradable que pisar mierda descalzo. Y ni hablar de las terribles consecuencias de “enamorarte” de una mujer muy suave a los ojos que pasa por la calle pero que después puede llegar a llamarse Raúl y venir con una caja de herramientas de otro tipo.
Conclusión, el “amor a primera vista” es una completa fabricación de aquellos que no saben diferenciar entre el latido del corazón y el latido de…bueno…otro asunto. Y si es un problema que consigue confundir a los mejores…no me quiero imaginar lo que pasa con el pobre tipo que necesita anteojos.
c- Las relaciones perfectas y los finales felices:
La problemática que plantea este punto deriva un poco de los dos anteriores y debe ser la columna vertebral en la construcción de los amores ficticios de las películas. Todos nos acordamos de esas parejitas que se ven tan bien en cámara y que son tan tal para cual que ya la armonía puede resultar un poco empalagosa.
Cada relación amorosa es una experiencia única. En cambio en el cine parece estar todo estandarizado. Responde demasiado al sistema de estereotipos. Basta con mirar los primeros dos minutos para darte una idea de cómo termina la historia. Para dar un ejemplo un tanto obvio: si compiten por la misma mujer Leonardo Di Caprio y un tipo con un ojo de vidrio y pata de palo…yo no apostaría por el segundo.
El esquema, cambiando dos o tres detallitos, siempre es igual:
1-Chico quiere a chica-la consigue con esas frases chamuyeras poco espontáneas (porque son tan buenas que denotan horas de preparación, ni al tipo con más levante se le ocurrirían en el momento).
2-Se caga la relación (porque el tipo era un traga sables impotente e insensible que no entendía las necesidades que ella tenía, lo que la llevó dejar de estar enamorada o a irse con otro…al que usa de goma de auxilio por un rato).
3-No se ven por un tiempo de penas y angustias en donde todo parece gris (hasta el clima se confabula para hacer sentir a los personajes bien sorete).
4-Se reencuentran (y la tensión sexual puede ser cortada con un cuchillo).
5-Se quieren de nuevo y vuelven a tener un proyecto común.
Esa es la basura que se repite una y otra vez. Y tiene un efecto sumamente negativo, porque más de un bolas tristes después se cree que va a poder recuperar a su minita y que va a salir todo bien…y en la vida real a veces te toca perder. Terminan aprendiendo a las tundas que a veces toca escuchar un “te quiero como si fueras mi hermano” (golpe bajo si los hay).
Parte de los verdaderos “finales felices” es aceptar que a veces hay que cerrar un capítulo del libro, quedarse con lo bueno y seguir adelante (y no esa mentira de “¡bueno, el protagonista perdió algo que quería, pero gracias a la lección ahora triunfa porque puede comprender que era lo verdaderamente importante en su vida!”). El mundo real es cruel, y a veces en la vida te toca hacerte moco contra la pared (aunque lo único que termines aprendiendo es la poca resistencia de la flema contra el concreto).
Los relatos “hollywoodenses” olvidan demasiado seguido que amar duele. A lo sumo nos muestran a la chica pensativa, mirando a la lluvia caer y salpicar levemente el vidrio. (Pero como está medio en bolas, en bombachita y tapada apenas con un sweater rosa de cuello tortuga enseguida se nos olvida el motivo por el que hacía pucherito). Además, la tristeza le dura solo una secuencia, porque sabes que al final de la película se va a reencontrar con su alma gemela y van a ser la pareja perfecta. (A menos que estés viendo el dramón del siglo en donde al noviecito con el que se peleó le pronostican una enfermedad terminal y le cortan los miembros en un intento de salvarlo…con lo cual el reencuentro con abrazo va a ser complicadísimo. Y como el cine demanda hombres y mujeres perfectos el tipo no tiene chance de concretar la relación).
Que vuelva el buen romanticismo. El de antes, el original. El de los encuentros pero también el de los corazones rotos. No la versión melosa que nos venden en donde todo sale de acuerdo al plan. Esa en donde uno de los protagonistas con bastante cara de goma dice “Fuiste tu, has sido siempre tú” y la otra ni le contesta porque ya esta demasiado ocupada tirándose a sus brazos y olvidando al pobre prometido cuyo único defecto era ser medio aparatoso y tener una sonrisa colgate insoportable. Es un recurso usado hasta en las mejores películas y sino piensen en de Notebook (Noah, yo también quería que vos ganaras pero lo re cagaste a Lon. Sos un rompe códigos serrucha pisos… ¿pero hoy en día quién no lo es?...sí, aparentemente es absolutamente compatible que te gusten las mujeres y esa película al mismo tiempo).
Amar y haber perdido es mejor que no haber amado…si te la bancás.
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